Canarinhos refugiados em Pacaraima: construyendo un futuro para Venezuela en Brasil

“Si quieres saber cómo es el futuro de un país, mira a los niños”. Fue una de las primeras cosas que me dijo Miriam Blos, cuando nos conocimos en la Casa de la Música en 2019. Un año más tarde, en el mismo lugar, la frase no podía hacer más sentido. 

Si antes comenté aquí las conversaciones que tuve sobre el glorioso pasado de Venezuela y su sufrido presente, en este texto quiero contar sobre el futuro del país. Y cuánto vi la construcción de un futuro mejor a través del proyecto del coro Canarinhos Refugiados em Pacaraima – que comenzó hace 23 años como Canarinhos da Amazônia. 

Ya he hablado aquí de Miriam y he contado cómo el coro, que es el corazón del proyecto, sirve como un hilo conductor de los sueños. Y esto se puede ver en los ojos de los Canarinhos (cantantes del coro) que llegan a la Casa da Música para cantar. Y se siente, por ejemplo, cuando cantan el himno brasileño en voz baja mientras practican para la primera audición del año – y así también lo resignifican en tiempos en los que el himno sólo se ha utilizado para reforzar un discurso de odio y xenofobia.

Pero va más allá de eso. Detrás del coro también descubrí todo un equipo de personas trabajando para mantener el proyecto en marcha y creyendo de cuerpo, alma y corazón en lo que se está haciendo allí. Y si esa no es la clave para cambiar y mejorar los tiempos, no sé cuál es. La Casa de la Música, entre tantas cosas, es un recordatorio de que un futuro mejor se construye desde el presente.

“Gracias a esta misión hemos podido, y estamos apoyando a la niñez de nuestra Venezuela. De alguna manera somos venezolanos y podemos dar nuestro granito de arena para ayudar a nuestros niños venezolanos también. Creo que si cada uno de nosotros sembrar en los corazones de nuestro futuro – que son los niños, verdad? – estos valores de respeto, solidaridad y bondad,  es de ahí que se va a estructurar el cambio en el país. En este cambio de mentalidad,” comenta María, que trabaja desde hace un año y medio con la administración y la logística de la Casa y es mamá de Canarinhos.

Para ella, formar parte de la misión es también una forma de hacer menos difícil el proceso de migración: “No es fácil ser inmigrante, porque es un proceso de salir [de tu país] y conocer nuevas culturas, ver más allá. Y no es fácil. Pero estar aquí apoyando el proyecto me ha motivado a mantener siempre mi mente y mis ojos en ayudar a nuestros niños,” dice. 

Reina, que también forma parte del equipo de la Casa da Música y tiene niños cantando en el coro, ve el proyecto como una red de apoyo para las familias que llegan. “Me gusta el proyecto, ver cómo los niños vienen creciendo y ya fijan un camino. Si venían sin dirección de lo que quieren, ya se ubican más. Y los padres también agarran el mensaje y pueden cambiar su estilo de vida. Si estaba malo, pueden mejorar. Esa es la visión que yo veo, o sea, que la familia que se restauren y edifiquen y vayan con una visión positiva al otro lado que vayan,” dice.

Y añade sobre la esperanza que le da la organización. “Son niños pero saben el idioma, saben cómo tratar a la gente de diferentes países que nos visitan, las canciones que aprenden para cada país… y si ellos pueden hacer todo eso, me gusta pensar que sí, se puede. Me siento bien,” concluye.

Published by Mira.Me Project

Written by Leila Maciel, a Brazilian girl who insists on calling the world her home. Escrito por Leila Maciel, uma Brasileira que insiste em chamar o mundo de casa. Instagram: @mirameproject

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