Yliamne: la esperanza de las madres venezolanas para una Navidad en familia

“Vi salir a cada uno de mis hijos, cada ciertos años de mis brazos, y me di cuenta con el transcurrir del tiempo que la partida de ellos hacia una prosperidad, es para mi una transición. ¡Es una especie de transmutar la desesperanza en fe y esperanza! Le perdí el miedo en lo personal a la distancia. Pertenezco a la población de mujeres venezolanas vulnerables, no por salud, sino por la falta de ese calor humano que nos dan los hijos, y sé que si me deprimo voy a morir de tristeza,” dice Yliamne. 

Su relato me llega a través de un mensaje de Whatsapp. Fue la forma que encontramos para comunicarnos con un océano de distancia, una zona horaria de 15 horas y una conexión a Internet limitada que nos está separando. Y aunque no podía mirarla a los ojos ni oír su tono de voz para contar esta historia, el texto me llegó con una camada de sentimientos que traspasaron la pantalla. 

Tal vez esta forma de hacer que los sentimientos crucen las fronteras sea un don de alguien que ha aprendido a estar cerca incluso desde hace mucho tiempo, o tal vez sea una magia materna que puede transmitir amor a través de ondas electromagnéticas desde donde quiera que estés. De cualquier manera, estas palabras escritas a distancia tuvieron tanto impacto como si se hubieran dicho acompañadas de un café en una conversación cara a cara. Y eso, dice mucho sobre la resiliencia de las madres venezolanas.

Desde 2014, Yliamne ha perdido el privilegio de pasar la Navidad con sus tres hijos. Hoy en día todos viven en países diferentes, buscando mejores condiciones de vida que las que encuentran en el país sudamericano ahogado por una crisis política y económica.

Yliamne con sus hijos en 2010 (foto archivo personal)

Aún así, busca mantenerse positiva y cuenta cómo han celebrado las fiestas en los últimos años. “Ese sentimiento y esa nostalgia se acrecienta en estos momentos decembrinos donde veo a familias que están todas juntas, y trato de verlo sin ningún tipo de sentimiento de tristeza. La mayoría de las veces ha tocado también reunirnos con padres solos, que están como nosotros sin los hijos presentes, nos hacemos compañía. Lloramos y reímos,” dice.

Y trae una reflexión sobre el aprendizaje que la situación de crisis le ha traído.“Me doy cuenta de lo poco que necesito en lo material. ¡No necesito una casa más grande, ni tampoco otro carro! Lo que de verdad importa para mí es la gente con la que quiero estar. Mi familia y mis hijos son la prioridad, pero en ese momento de añoranza trato de ser feliz,” dice. 

“¡Para atrás ni para agarrar impulso dicen por aquí! Ojalá que con esto de la migración de los hijos hayamos aprendido a valorar todas las cosas buenas que antes no tomábamos en cuenta,” añade.

Yliamne con los hijos y esposo en 2008 (foto archivo personal)

Finalmente, Yliamne concluye con la esperanza de que pronto la familia se reúna para celebrar la vida. “¡Tengo que vivir el presente con optimismo! ¡Sea fechas para celebrar juntos, o no lo sea! Sin temor, porque ese sentimiento de dicha me hace imaginar que hay un futuro muy cercano para nosotros en donde estemos todos juntos! Mientras tanto trato de ser feliz en este camino a la futura felicidad”.

Published by Mira.Me Project

Written by Leila Maciel, a Brazilian girl who insists on calling the world her home. Escrito por Leila Maciel, uma Brasileira que insiste em chamar o mundo de casa. Instagram: @mirameproject

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